Aprendiendo con Alicia Fernandes (Curitiba, março de 2004)


Em 2004 participei do 2º Congresso Internacional sobre Avaliação na Educação, em Pinhais, Curitiba, Paraná. Adquiri o livro do evento e dele retomo, às páginas 11 e 12, ipsis literis, parte do texto de Alícia Fernandes, psicopedagoga argentina e diretora da “Escuela Psicopedagogica de Buenos Aires”, além de autora de vários livros a respeito da psicopedagogia e da educação. O texto abaixo encontra-se no livro “O saber em jogo”, Ed. Artmed, Porto Alegre, 2000.

“Se trata de um diálogo que escuché hace tiempo . Las nenas hablaban entre si. Sin la interferencia de ningún adulto se vieron en la necesidad de explicar qué quiere decir ‘aprender’?. A qué se refiere ese verbo ‘aprender’, que se introduce entre otro verbo que suele ser ‘ir’, ‘querer’ o ‘desear’ y el objeto del conocimiento? Cuando decimos ‘Quiero aprender computación’, o ‘deseo estudiar inglês’ o ‘voy a aprender matemática’, que relación se establece entre el querer y la computación, entre el ir y la matemática, o entre el desear y el inglês?

– Me voy a aprender a nadar. – dice Silvina con la alegria de sus 6 años recién cumplidos.

-Vas a nadar? – interviene la hermana, tres años menor.

-No, voy a aprender a nadar.

-Yo también voy a jugar a la pileta.

-No es lo mismo. Yo voy a aprender a nadar, dice Silvina.

-Que es aprender?

-Aprender es…como cuando papá me enseño a andar en bicicleta. Yo tenía muchas ganas de andar en bicicleta. Entonces…papá me dió una bici…más chica que la de él. Me ayudó a subir. La bici sola se cae, la tenés que sostener andando…

-A mí me da mieda andar sin rueditas.

-Un poco de mieda da, pero papá sostenía la bici.No se subió a su bicicleta grande y dijo ‘así se anda en bici…’. No, él se puso a correr a mi lado, siempre sosteniendo la bici… muchos días, y de repente sin que yo me diera cuenta, soltó la bici y siguió corriendo al lado mio.

Entonces yo dije: Ah…! APRENDÍ!

Una mujer, que escuchaba la escena desde lejos, no pude dejar de mirar, la alegría del ‘aprender’ pronunciado, quje se había trasladado hasta el cuerpo de la más pequeña, y aparecía por el brillo de sus ojos.

-Ah! Aprender es casi tan lindo como jugar. – respondió.

-Sabes, papá no hizo como en la escuela. No me dijo: ‘hoy es el dia de aprender a andar en bicicleta’. ‘Primera clase: andar derecho. Segunda clase:andar rápido. Tercera clase:doblar.’ No tenía un boletín donde anotar: ‘muy bien’, ‘excelente’, ‘regular’… porque si hubiera sido así, no sé, (talvez) algo en mis pulmones, en el estómago, en el corazón. No me hubiése dejado aprender.

La mujer psicopedagoga que presenciaba la escena, nunca había escuchado, ni leído, ni logrado escribir una explicación tan acertada del acto de enseñar y aprender y hoy quiere compartir con ustedes algo de lo que esas nenas le permitieron pensar”.

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